Andaba yo estos días intentando presentarle a Arnau las regletas de Cuisenaire. Intenté mostrarle la relación existente entre colores y números, pero creo que le pareció una charla muy aburrida, así que me dio esquinazo y pensé que sería mejor no insistir.
Y entonces ocurrió. Le vi jugando con las bolitas del bingo y…¡toma! se hizo la luz.
La idea que os presento hoy hará que vuestros niños alcancen un aprendizaje básico y fundamental sobre este material manipulativo: la asignación de un número a cada color. Con las regletas podemos hacer matemáticas que se puedan ver y tocar. No solo se encuentran en las aulas de educación infantil (no son un juguete), sino que sus aplicaciones se extienden a conceptos matemáticos de primaria y secundaria. Van en la misma línea de los materiales Montessori. ¡Por eso me encantan!
Para jugar al Bingo Cuisenaire necesitamos:
- Un bingo al que dejaremos sólo las bolitas que van del 1 al 10.
- Cartones especiales confeccionados en base a los colores de las regletas Cuisenaire(podéis usar los míos (cartones-bingo-cuisenaire) o hacer los vuestros propios)
- Números pintados con los colores de las regletas Cuisenaire
- Y un juego de regletas Cuisenaire

Sólo hay dos materiales que confeccionar. Lo primero que hice fue diseñar los cartones. De 6 colores cada uno (elegidos de entre las regletas por supuesto), ya que recordemos que las bolas que hay en juego son sólo 10, y hay que dejar lugar para el azar. Los imprimí, recorté, plastifiqué y volví a recortar. Me quedaron así:

El otro material a confeccionar son números de colores. Yo utilicé éstos de madera natural:

Arnau me ayudó a pintarlos con rotulador siguiendo el código de colores de las regletas:
Hecho esto, nos pusimos a jugar: Arnau movió el bombo, sacó una primera bola, cantó el número, colocó la bolita en su lugar (motricidad fina), y acto seguido le pregunté si tenía ese número en su cartón. ¿Tienes el 10? No sabía adónde mirar. Le mostré las regletas que teníamos en la mesa, señalándolas, conté del 1 al 10, hasta llegar a la naranja. ¿Lo tienes? Le volví a preguntar. Entonces sí sabía dónde mirar. Vio que en su cartón tenía el color naranja. ¡Lo tengo! Entonces, coge el número 10 y colócalo en tu cartón.


Así seguimos hasta que cantó ¡BINGOOOOOOOOOOO!

Espero que os animéis a elaborar este bingo Cuisenaire y que vuestros peques den así su primer paso hacia unas matemáticas de éxito!

















Fue emocionante ver el acabado de mi primera letra:







